Kráken, el octavo pasajero

Probablemente sea la especie más escurridiza del mundo, pero al final se dejó ver en su hábitat. Después de décadas de búsqueda por parte de científicos de todo el mundo, un equipo de investigadores japoneses ha logrado filmar por primera vez a un kraken en su medio natural. El calamar gigante fue captado a 630 metros de profundidad por un submarino tripulado por tres personas a unos 15 kilómetros al este de la isla de Chichi, en el Pacífico Norte, dentro de una expedición dirigida por el Museo Científico Nacional de Japón y financiada por las cadenas de televisión Discovery Channel y NHK.

El vídeo certifica el fin de una carrera por la que, principalmente, competían equipos de Japón, Estados Unidos y Galicia. «Ya me hubiera gustado a mí ser el primero, pero nos han ganado los japoneses», explica con sana envidia Ángel Guerra, uno de los mayores expertos mundiales en calamares gigantes y que, desde el Instituto de Investigacións Mariñas de Vigo (CSIC), dirigió dos campañas del proyecto Kraken para filmar a la especie en cañones submarinos de la costa de Asturias, su medio natural.

El grupo gallego dispuso tres cámaras fijas sujetas por boyas en puntos estratégicos de Avilés, Lastres y Llanes. Dos no consiguieron su objetivo, y la tercera se perdió. Pero lo hizo con treinta horas de grabación en una zona en la que un pesquero capturó luego un ejemplar. El hallazgo se les escapó por los pelos. No fue la única ocasión perdida. Otra no llegó a materializarse por falta de acuerdo con el instituto francés Ifremer, con el que esperaban establecer una colaboración para filmar al calamar con el submarino tripulado Nautilus, el mismo que reparó en un primer momento las fugas del Prestige. La cooperación se frustró porque la operación conllevaba cierto riesgo y, sobre todo, porque al final no hubo acuerdo sobre los derechos de explotación de las esperadas imágenes del kraken.

«Era brillante y hermoso»

Más suerte tuvo el investigador nipón Tsunemi Kubodera, que ya había adelantado la noticia hace un mes al propio Guerra. «Era brillante y hermoso. Estaba seguro de que lo encontraríamos, porque buscamos enérgicamente en las áreas donde podíamos hallar uno», dijo. Detectar al escurridizo ejemplar tampoco fue fácil, ya que fueron necesarias cien misiones con cuatrocientas horas a bordo del pequeño submarino.

El equipo japonés filmó a un calamar con un cuerpo de tres metros, aunque tenía los tentáculos mutilados, probablemente por el ataque de un depredador. Los científicos calculan que, con sus extremidades completas, podría medir entre ocho y nueve metros, un tamaño que indica que el ejemplar muy probablemente sea una hembra, mucho más corpulentas que los machos. Es grande, pero tampoco descomunal, ya que los kraken, según las investigaciones del equipo de Investigacións Mariñas de Vigo, pueden llegar a medir un máximo de 22 metros y pesar hasta 220 kilos.

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Publicado el 11 enero, 2013 en Novas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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